martes, 22 de marzo de 2016

LA ENTREVISTA

Buenos días bloggers;
En la clase del lunes 21 de marzo, realizamos un roll-playing sobre una entrevista de un trabajador/a social a un usuario. En la entrevista había que representar una de las siguientes emociones: tristeza, rabia y miedo.
También había que pasar por las fases de la entrevista.
A continuación vamos a redactar un ejemplo de entrevista realizada por el grupo:

TS- ¡Hola buenos días! Siéntese por favor. ¿Alicia verdad?
U- ¡Hola buenos días! Gracias. Sí esa misma.
TS- Bueno, bienvenida, soy Elena la trabajadora social. ¿qué tal está todo?
U- Pues la verdad que últimamente estoy deprimida...
TS- Pues cuénteme a qué se debe, ¿qué ha ocurrido? 
U- El último mes ha cambiado mi vida por completo, mi hijo falleció en un trágico accidente y mi marido no levanta cabeza desde lo ocurrido...creo que está cayendo en una depresión.
TS- Bueno se trata de un acontecimiento duro, pero usted está aquí para intentar salir adelante. Esté tranquila porque está en el lugar indicado, que es un gran paso. Ahora me interesa saber cómo se siente usted, ¿cómo lleva estos días?
U- Sabe, esto está siendo muy duro, noto que me falta algo, me falta él. Todo fue muy rápido y nadie nos lo esperábamos. Dani se fue de fiesta y ya no volvió, yo le advertía constantemente que ir con esas compañías no le beneficiaba para nada, pero ya sabes como son los jóvenes...
TS- (escucha atentamente y asiente con empatía) Continúe.
U- Pero también pienso que tengo que ser fuertey luchar por la pequeña Margarita, ella no se lo merece.
TS- Bueno, veo que usted demuestra una gran fortaleza a pesar de lo sucedido, y tiene las ideas muy claras. Antes me ha comentado, que su marido puede estar cayendo en una depresión. ¿por qué no ha venido con usted?
U- La verdad es que está en una fase muy negativa y no reconoce que tiene un problema, y piensa que esto es una pérdida de tiempo.
TS- Ya... entiendo. Bueno lo importante, es que usted Alicia, está aquí, poco a poco iremos progresando y a medida que esto vaya ocurriendo, su marido se irá dando cuenta de que se puede avanzar y seguir adelante. Usted será el ejemplo más claro. Posiblemente ahora no sea el momento para hablar con él, hay que dejarle tiempo, es lógico. 
Por hoy es suficiente si te parece Alicia, espero que se haya sentido arropada, y de verdad le aseguro que puede contar conmigo siempre que lo necesite.
U- Se lo agradezco enormemente, estaba en una situación desbordada. La verdad es que me ha tranquilizado bastante y me alegro de haber venido.
TS- Genial. ¿Le parece si concertamos una cita para el próximo miércoles 5 por la mañana?
 U- Vale perfecto, ¿a qué hora?
TS- Sobre las 10:30 horas ¿le parece bien?
U- Bien.
TS-Perfecto, nos vemos entonces. Muchas gracias.
U- Gracias a usted, adiós.

Ésta fue expuesta en clase por dos integrantes del grupo, y tras haberla expuesto la clase tenía que evaluar la interpretación y los aspectos técnicos de la entrevista.
Como aprendizaje sobre esta práctica podemos destacar la profundización en las diferentes fases de la entrevista y las habilidades necesarias como empatía, respetar silencios, la recepción y cierre de la entrevista etc.
Esperamos que nuestra nueva entrada os haya interesado, nos vemos pronto!

Saludos, Suricatas.

martes, 15 de marzo de 2016

Política de Partcipación Ciudadana

Buenos días bloggers,
El pasado lunes día 13 de marzo vino a visitarnos el director de la entidad Aragón Participa, que es una plataforma creada con el objetivo de que la ciudadanía se implique y participe en políticas activas.
Tras explicarnos las bases teóricas de lo que conlleva un proceso de participación ciudadana hicimos un taller, en el que teníamos que diseñar un proceso de participación ciudadana, basado en la ley del voluntariado de Aragón.
El taller consistía en seguir un guion con las siguientes preguntas:
  • ¿A quién convocar  y cómo?
  • ¿Cuántos talleres de debate haríamos? ¿Cómo? ¿Dónde?
  • ¿Cómo sería la sesión de retorno? ¿A quién convocaríamos?
Sergio, el director de Aragón Participa, se quedo bastante impresionado y sorprendido de los conocimientos que tenemos acerca del tema. Incluso bromeando con un futuro puesto de trabajo.

En conclusión, nos ha parecido muy interesante conocer más acerca de estos programas de participación ciudadana. Nos sentimos orgullosas al saber que Aragón es referente en programas de Participación Ciudadana.

Saludos de las Suricatas :)

miércoles, 9 de marzo de 2016

"Yo como usuario"



  • Experiencia 1:

 Cuando tenía 8 años mi madre fue diagnosticada de cáncer de útero. Posteriormente, a mis 17 años se le diagnosticó una metástasis de pulmón. Por suerte,  mi madre ha superado con éxito esta enfermedad, pero ahora me planteo como me afectó a mí.

La primera vez era una niña, por lo que no aprecié la gravedad de la enfermedad y no entendía el porqué los adultos mostraban tanta preocupación. Sabía que mi madre estaba enferma, pero tenía a mi padre y abuelos siempre pendientes de mi hermano y de mí. Admiro la fuerza de mi madre, que pese a su malestar evidente, siempre tenía una sonrisa para mi e incluso los efectos secundarios de la enfermedad, como lo es la caída de pelo, nos los hacía ver como algo gracioso.

La segunda vez fue algo diferente, yo tenía 17 años y desde el primer momento era consciente de lo que estaba pasando todavía recuerdo cuando llego mi madre y me lo dijo, no la podía creer, era algo totalmente impensable para mí. Mi reacción fue echarme a llorar, pienso que fue algo egoísta, ella era la que lo sufría y  me estaba consolando, pero no lo pude evitar. No podía evitar pensar  ¿Y si no lo supera?, ya lo superó una vez puede que esta sea la definitiva, pensamientos muy negativos que me guarde y asimile.

Recapacitando desde la perspectiva que te da el tiempo, veo que soy una persona que no le gusta dejarse ayudar, que piensa que es mejor reservarse sus problemas,  pienso que no son demasiado importantes y que hay cosas mucho peores. Tal vez, sea ese el motivo por el que en aquel momento, en el que necesitaba pedir ayuda para desahogarme, no lo hice. Fue un gran esfuerzo contar que mi madre volvía a estar enferma, de hecho no se lo conté a todos mis amigos, lo mantuve en secreto. Sin embargo, a las personas que les confíe como estaba mostraron gran preocupación y apoyo. Para finalizar recuerdo un hecho que me llamo la atención, una vieja conocida me preguntó: ¿qué tal esta tu madre?; yo le respondí: que iba bien, poco a poco;  y su siguiente pregunta fue la que me marcó, ¿Y tú, qué tal estas? Esta pregunta me hizo darme cuenta que el hecho de que mi madre estuviera enferma, no solo le afectaba a ella, sino que también me afectaba a mí.


  • Experiencia 2: 

Cuando tenia 14/15 años fui a una psicóloga. Llevaba una temporada muy triste y no sabía cual podía ser el  motivo.Lloraba casi todos los días sin razón y apenas tenía vitalidad.
Primero hable con mi madre, esperando que ella pudiera darme un respuesta, pero las madres no siempre tienen la solución a todo.
Mis padres están divorciados, y tienen muy buena relación. Sin embargo, a veces pienso que se sienten culpables y pueden llegar a pensar que mi situación fue por ellos. Pero no fue así.
Yo estaba pasando una mala  época y decidí acudir a un profesional en busca de ayuda. Sin embargo, mi experiencia no fue muy positiva.
Quizá porque yo tenía otras expectativas, o quizá porque la profesional con la que traté no era demasiado simpática. Me sentí mal, como una pieza más, no como la persona que va a pedir ayuda. Me sentí como alguien que pasa por allí y con sus problemas espera que alguien se los solucione.
Creo que por este motivo nunca me abrí y fui sincera con ella, porque nunca llegué a estar agusto y me sentía incómoda en su consulta.
Ahora que estudio Trabajo Social, y mi objetivo profesional principal será atender las necesidades de unas personas con el fin de darles solución, sé cómo debo actuar.
Deberé mostrarme siempre atenta y comprensiva, cercana y empática. Considero que lo fundamental en este trabajo es hacer que las personas sientan que te importan, y que estás dispuesto a ayudarles porque sí, porque de verdad te importa lo que pueda pasarles.



  •   Experiencia 3:

Cuando tenía 16 años, me empezó a doler la cabeza casi a diario, me tomaba ibuprofenos y no me hacían nada. Debido a esto, no podía asistir a clase muchos días porque me mareaba, me entraban ganas de vomitar y solo me aliviaba estar en mi habitación con la luz apagada.
Tuve que ir varias veces al médico, con la esperanza de que me diesen algunas pastillas, que me aliviasen el dolor.
Después de un tiempo tomándome diferentes pastillas para el dolor de cabeza, me mandaron al neurólogo donde me hicieron diferentes pruebas como encefalogramas, análisis del sueño, reflejos etc.
Finalmente, me dijeron que tenía migrañas, solían aparecerme en aquellos momentos de mi vida, cuando estaba más nerviosa o tenía más estrés. Para poder tratarme, me dieron un calendario donde debía apuntar los días que me dolía la cabeza y a qué horas con el fin de llevar un seguimiento. Aparte de esto, me recetaron dos tipos de pastillas,que me debía de tomar en el momento que me empezaba el dolor.
Gracias al neurólogo se solucionaron mis problemas de cabeza y a día de hoy, son pocas veces ya las que paso una semana con migrañas.


  • Conclusión:

  Gracias a esta práctica hemos podido recapacitar sobre que no pasa nada porque tengamos que pedir ayuda, ya que todos alguna vez necesitamos desahogarnos con un amigo, ayuda profesional para tratar algún problema etc.
Con las experiencias de las demás hemos apreciado, que hay gente que tiene problemas muy duros y ha tenido la fortaleza de superarlos. Aprendiendo de ellos y sabiendo que pedir ayuda no es nada malo, sino que es algo necesario.


miércoles, 2 de marzo de 2016

Aprendiendo a controlar nuestras emociones

Buenos días bloggers!!

Nos gustaría compartir con vosotros la reflexión que hacemos sobre la práctica del lunes 29/02/2016. En primer lugar, hicimos un círculo con las sillas de clase, de tal modo que todos nos pudiésemos ver la cara. Esto nos recordó a una sesión de terapia.
Seguidamente, el profesor nos enseñó tres sobres, cada uno tenía escrito una emoción diferente, eran las siguientes: Tristeza, miedo y rabia.
A continuación nos pidió que escribiésemos en un folio una situación en la que evocáramos esas emociones. La actividad consistía en leer un papel con una emoción de algún compañero e intentar aconsejarle respecto a ese problema.

Con esta práctica intentamos adoptar el papel de trabajadoras sociales y empatizar con los sentimientos del resto de compañeros, siempre desde el respeto.
Otra aportación fue que pudimos darnos cuenta de que tenemos emociones comunes, como el caso de la tristeza o del miedo, a casi todos les asustaba perder a alguien a quien querían o afrontar situaciones desconocidas.

También aprendimos que es importante no juzgar las emociones de nadie y entender la importancia que tiene que alguien deje sus sentimientos en tus manos, con la esperanza de que puedas ayudarle. Sin embargo, no siempre resulta fácil aconsejar a alguien, bien sea porque compartes la misma situación y ni tu mismo sabes como afrontarla o porque careces de habilidades sociales adecuadas para resolverlo.

Como conclusión, destacamos la importancia de adquirir y ejercitar las habilidades sociales, sobre todo las relacionadas con la comunicación. En nuestra profesión es algo fundamental porque debemos saber identificar como se sienten las personas, para así poder ayudarles a recuperarse de forma más completa. No obstante, pensamos que también son importantes para la vida personal porque es importante conocerse a uno mismo, saber auto-gestionar las emociones propias para así poder potenciar nuestras habilidades.

Hasta la próxima entrada, un saludo de las suris!!!